La médica MIR del Hospital Reina Sofía afirma haber sufrido difamación y falta de protección institucional tras denunciar los hechos.
Una médica interna residente (MIR) de Medicina Familiar y Comunitaria del Hospital Reina Sofía de Tudela ha denunciado públicamente haber sido víctima de una agresión sexual presuntamente cometida por un compañero de residencia. Según el relato de la facultativa, los hechos ocurrieron el pasado 5 de febrero de 2025 durante el transcurso de una guardia de Urgencias en el centro hospitalario navarro.
La profesional sanitaria no solo denuncia el ataque inicial, sino también un posterior proceso de aislamiento profesional y una campaña de difamación en su entorno laboral tras haber formalizado la acusación. La víctima trasladó inicialmente una comunicación interna al servicio de Riesgos Laborales del Servicio Navarro de Salud-Osasunbidea y, meses después, el 17 de noviembre de 2025, interpuso una denuncia formal ante la Policía Foral de Navarra.
Archivo interno y falta de medidas de protección
A pesar de la gravedad de los hechos expuestos, la denunciante sostiene que en diciembre recibió un informe del Servicio de Profesionales del hospital donde se concluía el archivo interno de las actuaciones. La institución justificó esta decisión alegando una falta de pruebas para derivar el caso a la comisión de investigación de acoso sexual en el trabajo.
Tras este paso, la médica asegura haber experimentado un progresivo distanciamiento por parte de otros compañeros y residentes, además de sufrir comentarios difamatorios por parte del presunto agresor. Ante esta situación, el caso ha sido puesto en conocimiento del sindicato médico y de la dirección del Hospital de Tudela, exigiendo la reactivación del protocolo de actuación.
Respuesta del Servicio Navarro de Salud
Por su parte, el Servicio Navarro de Salud (SNS) ha manifestado que se remite a la investigación en curso que lidera la Policía Foral. No obstante, desde la administración sanitaria aseguran que se han tomado medidas preventivas para garantizar que ambas partes no coincidan en el mismo turno de trabajo mientras se esclarecen los hechos judicialmente.
Este caso vuelve a poner de manifiesto la necesidad de revisar los mecanismos de prevención y respuesta ante posibles agresiones sexuales en el ámbito sanitario, especialmente en estructuras jerárquicas y de formación como la residencia médica.
