“La presencia del acompañante cambia totalmente la perspectiva que las madres tienen del proceso de la cesárea”
La Clínica Universidad de Navarra (CUN) ha implementado una técnica innovadora en su departamento de Ginecología y Obstetricia que permite la presencia de los padres en la mayoría de los partos por cesárea. La Dra. Miriam Turiel, especialista en Ginecología y Obstetricia de la CUN y miembro de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) y de la Asociación Española de Diagnóstico Prenatal (AEDP), nos habla sobre esta iniciativa que humaniza el proceso de nacimiento, ofreciendo una experiencia más íntima y reconfortante para las familias.
«Nuestro objetivo es humanizar el proceso del parto, independientemente de que se trate de una intervención quirúrgica», explica la Dra. Turiel. «No porque un parto sea por cesárea debe dejar de ser una experiencia humanizada. Queremos situar a la paciente, al marido y al niño en el centro de la atención médica», afirma a Navarra+Médica.
La iniciativa, que comenzó a implantarse de manera más rutinaria en octubre de 2023, permite a los padres estar presentes en el quirófano durante las cesáreas, salvo en excepciones específicas: si la paciente requiere anestesia general, si hay un riesgo excesivo de hemorragia, o si el bebé necesita una reanimación inmediata. «En el resto de las circunstancias, tanto en cesáreas programadas como en urgentes, los padres pueden acompañar a las madres», añade la doctora.
El proceso es cuidadosamente planificado para garantizar la seguridad y comodidad de todos los involucrados. «Se coloca un eco quirúrgico a la altura del techo, creando una separación física entre la cabeza de la madre y la zona del abdomen donde se realiza la cirugía», explica la Dra. Turiel. «El padre se sienta a la cabecera de la madre, a la derecha, de manera que su cabeza queda a la altura de la de la paciente. No ven el proceso quirúrgico, ya que su presencia no es para evaluar el procedimiento médico, sino para acompañar y apoyar emocionalmente», subraya.
La aceptación de esta técnica ha sido muy positiva. «La mayoría de los padres optan por entrar al quirófano. Solo hemos tenido uno o dos casos donde han preferido no hacerlo por motivos personales, como la aprensión a la sangre», comenta la Dra. Turiel. «Las experiencias de las pacientes han sido muy buenas. Incluso aquellas que habían tenido cesáreas previas sin acompañante han notado una gran diferencia en términos de apoyo emocional».
Para muchas madres, la presencia del padre durante la cesárea transforma el ambiente del quirófano y la percepción del proceso. «La compañía del marido ofrece un apoyo emocional crucial en un momento que, aunque es una operación, también es el nacimiento de su hijo», señala la doctora. «La presencia del acompañante cambia totalmente la perspectiva que las madres tienen del proceso de la cesárea».
Por su parte, los padres también han expresado su satisfacción con esta posibilidad. «Se sienten mucho más involucrados en el proceso de nacimiento de su hijo», afirma la Dra. Turiel. «Hemos recibido comentarios muy positivos de los padres, que aprecian poder estar presentes en un momento tan significativo».
Este proyecto no se limita a la Clínica de Pamplona. «En nuestra sede de Madrid, ya se estaba implementando antes de que comenzáramos aquí», menciona la Dra. Turiel, subrayando que la técnica es parte de un esfuerzo más amplio dentro de la red de clínicas de la CUN.
La doctora concluye con una reflexión sobre el impacto de esta técnica: «Humanizar el parto por cesárea no solo beneficia a las madres, sino que también fortalece el vínculo familiar en un momento tan crucial como el nacimiento de un hijo. Es un paso significativo hacia una atención más compasiva y centrada en la familia».
Con esta innovadora técnica, la Clínica Universidad de Navarra continúa liderando en la humanización del parto, ofreciendo a las familias la oportunidad de vivir el nacimiento de sus hijos de una manera más cercana y emotiva, incluso en los casos donde una intervención quirúrgica es necesaria.
