La psiquiatra Rebeca Elorza y la psicóloga sanitaria Noemí Reviriego, de la Clínica Psiquiátrica Padre Menni explican el porqué del incremento del 47% de estas patologías en España
En los últimos años se ha constatado un aumento en los problemas de salud mental diagnosticados en la población infanto-juvenil, un 47% desde la pandemia según el informe La situación de la infancia en España 2022 de la Plataforma de Infancia. Hablamos con la Psiquiatra Rebeca Elorza Pardo y la Psicóloga Sanitaria Noemí Reviriego Reinaldo, profesionales especializadas en atención psiquiátrica infanto-juvenil de la Clínica Psiquiátrica Padre Menni, de Hermanas Hospitalarias, que nos explican los factores asociados a este aumento.
¿Cómo se explica el aumento de estos diagnósticos?
Uno de los principales factores es el mal uso de las redes sociales. Éstas generan expectativas utópicas de vida al tomar como referente vidas irreales. Además, a través de ellas se accede a más contenido del que se está preparado para discernir a nivel madurativo.
Sumado a la adicción que generan
Por supuesto. El componente adictivo de las redes sociales es muy elevado, y una de sus consecuencias es el aumento del estrés. Nunca antes había existido una adicción como esta: de fácil acceso para la población infanto-juvenil y con algoritmos que les muestran constantemente contenidos personalizados. Debido a esto, muchos adolescentes prefieren quedarse en sus casas jugando a videojuegos o viendo vídeos en Tik-Tok en lugar de relacionarse con personas de su edad. Esta disminución de su vida social les limita el desarrollo de relaciones de amistad, así como de habilidades sociales.
¿El bullying ha cambiado con las redes sociales?
El bullying sigue existiendo, pero hay que sumarle el ciberacoso, una de sus variantes más graves. El ciberacoso no se acaba al finalizar el horario escolar o al realizar un cambio de centro, traspasa estas barreras y expone a los menores en todos sus contextos. Recordemos que cualquier forma de maltrato y estrés sufrida en épocas de desarrollo genera una herida.
¿El contexto familiar también influye?
Definitivamente, en el ámbito familiar se dan nuestras primeras experiencias de vida. Es muy importante ser puertos de refugio y acogida emocional de nuestros hijos e hijas. Deben percibirnos como un lugar seguro para poder explorar su entorno con libertad. Asimismo, no debemos menospreciar su poder receptivo: son capaces de captar el estrés familiar, el malestar entre los progenitores, etc. El clima familiar que generemos puede convertirse en un factor de protección, pero también de riesgo en la vida de nuestros menores.
¿Hace falta dedicar más atención a nuestros hijos?
Hace falta dedicarles tiempo. Tenemos que estar con ellos e interesarnos por sus inquietudes para servir de guías en la búsqueda de referentes adecuados.
La pandemia ha sido un catalizador de estos casos, ¿no?
Sí, al estar recluidos en casa se incrementaron diferentes patologías como la adicción a las tecnologías; las fobias o miedos, como por ejemplo a la limpieza; problemas de alimentación; e importantes problemas de ansiedad con dificultad en su gestión.
¿Cuáles son las patologías que más han crecido?
Las relacionadas con el suicidio y los trastornos de neurodesarrollo (TDAH, Trastornos de Espectro Autista y Trastornos del Lenguaje, del Aprendizaje o Motores). El aumento de estos últimos es multicausal, por un lado, la edad de los padres para tener hijos se ha retrasado, por otro lado, los avances científicos han permitido el nacimiento de niños muy prematuros. Asimismo, también se detectan más porque se ha aumentado el número de evaluaciones realizadas.
¿Cuáles serían las soluciones?
La atención temprana es fundamental. Es muy importante no minimizar y buscar ayuda si lo consideramos necesario. Cuanto antes comencemos a intervenir mejor será el pronóstico y la evolución de los menores. Esos posibles diagnósticos también nos ayudan a autoconocernos, ser conscientes de nuestras fortalezas y debilidades desde la libertad, dejando ir a la culpa. Asimismo, debemos validar y acompañar las emociones que generan malestar desde que son pequeños, es muy importante que los niños y las niñas sean capaces de mostrar y convivir con la tristeza, el enfado, la frustración, etc.
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